Dormir es vital para mí.
Durmiendo soy otra,no esta "cosa" que me toca ser en vida,perdón, despierta quise decir.
Durmiendo siento seguridad y la única compañia es la propia,no hay otros que observen y vigilen mi presencia.
Dormir diez,once,doce horas para no sentir tanto la pesadez del día,para evitar salir al exterior desgarrador y para no chocar con la locura que a veces invade todo.
Sumergirme entre las sabanas y soñar con otra vida.
Adoro mi cama,siento que es el único lugar donde aún siento paz y calma,donde siento protección.
En el cual nadie me lastima ni yo tampoco.
En donde el paso del tiempo no parece tener lugar.
Lo único que puede aterrorizarme son las pesadillas,que por suerte, las puedo contar con los dedos de la mano.
En los sueños no hay cabida para el dolor y la angustia.
Al dormir siento que todo está en armonía.
Al dormir siento que muero,al menos por unas cuantas horas.
Lastima que lo bueno dura poco,el sol ha salido y abrir los ojos se transforma en una tortura macabra.